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Alzheimer: cómo reducir el riesgo de padecerlo

Mujer mayor reflexionando sobre cómo prevenir el Alzheimer.

Tiempo de lectura: 8 minutos

Prevenir el Alzheimer significa actuar sobre los factores que pueden modificarse a lo largo de la vida, ya que aunque no existe una fórmula que garantice evitarlo por completo, sí hay medidas que reducen significativamente el riesgo de padecerlo. La Organización Panamericana de la Salud señala que esta enfermedad representa entre el 60 % y el 70 % de los casos de demencia, una condición que afecta a más de 55 millones de personas en el mundo.

El Alzheimer no forma parte normal del envejecimiento, y se produce por una combinación de factores genéticos y de estilo de vida. En este artículo le explicamos cómo prevenir el Alzheimer y cómo reducir el riesgo cuando existe predisposición genética a la enfermedad. 

Qué aumenta el riesgo de Alzheimer

La Alzheimer's Association identifica factores genéticos, de conducta y de hábitos que influyen en el desarrollo de la enfermedad; algunos se pueden modificar y otros no.

Un estudio académico publicado en el Journal of Alzheimer's Disease Reports, realizado por investigadores del Instituto de Neurociencias de Guayaquil y la Universidad Politécnica Salesiana de Cuenca, encontró que la edad, el nivel educativo, el estado civil y las comorbilidades están asociados con un mayor riesgo de demencia en la población ecuatoriana, lo que subraya la importancia de un abordaje multidimensional frente a esta enfermedad. 

Herencia genética 

Se calcula que existen más de 100 genes de riesgo que aumentan la susceptibilidad a esta enfermedad, sin garantizar que se llegue a desarrollar. Los genes deterministas sí la garantizan, pero representan menos del 1 % de los casos totales.

El Ministerio de Salud Pública confirma esta proporción: la variedad hereditaria puede presentarse desde los 40 años, pero corresponde apenas al 1 % de los casos. El resto responde a factores que sí pueden controlarse. 

Enfermedades crónicas como la diabetes

Mayo Clinic explica que, aunque no se conocen las causas exactas del Alzheimer, la edad, el estilo de vida y ciertas enfermedades crónicas influyen en su desarrollo. La resistencia a la insulina y una diabetes mal controlada están entre estos factores, junto con la obesidad, el sedentarismo, el colesterol alto y la hipertensión. 

Estrategias para reducir el riesgo

No existe una fórmula exacta para prevenir el Alzheimer por completo, pero actuar sobre los hábitos y el estilo de vida sí reduce considerablemente el riesgo de desarrollarlo. 

Alimentación equilibrada 

Una dieta balanceada aporta nutrientes clave para el cerebro y ayuda a controlar factores de riesgo como la obesidad. Los alimentos buenos para el cerebro incluyen frutas, verduras y grasas saludables que combaten el estrés oxidativo y protegen las neuronas.

La dieta mediterránea es conocida por combinar alimentos antioxidantes, grasas saludables y compuestos antiinflamatorios. Un estudio liderado en Ecuador por la neuróloga Lissette Duque, directora de Neuromedicenter, conocido como LatAm-FINGERS, adaptó este tipo de dieta a la realidad del país, incorporando alimentos locales de bajo costo y alto valor nutricional como la quinua, los chochos, y frutas y verduras de temporada. El grupo que siguió este protocolo, junto con ejercicio, entrenamiento cognitivo digital y socialización constante, mejoró su función cognitiva en un 55 %. 

Ejercicio físico y salud mental 

El National Institute on Aging destaca la actividad física semanal como una medida clave: reduce el riesgo de depresión, diabetes, hipertensión y accidentes cerebrovasculares, y mejora el rendimiento cognitivo.

El MSP recomienda cuidar la prevención en cada etapa de la vida: desde la niñez, con buena alimentación y educación; en la edad media, con hábitos saludables y control de enfermedades cardiovasculares; y en la adultez mayor, adquiriendo nuevos aprendizajes y conocimientos. 

Grupo de personas mostrando cómo prevenir el Alzheimer haciendo ejercicio en un parque.

Manejo del estrés

El estrés crónico y la ansiedad pueden contribuir al deterioro cognitivo y aumentar el riesgo de Alzheimer. Aprender técnicas para combatir el estrés puede ser de mucha ayuda, como la respiración 4-7-8, que permite relajarse, entrenar la mente para mantenerse enfocada y prevenir la fatiga mental acumulada.

Estimulación cognitiva

La gimnasia cerebral ayuda a mantener la mente activa y fortalece las conexiones neuronales. El entrenamiento cognitivo, por su parte, mejora la memoria, el razonamiento y la velocidad de procesamiento, y contribuye a prevenir la pérdida de memoria a corto plazo.

Aprendizaje continuo

Dedicar tiempo a aprender una nueva habilidad, leer y participar en cursos o talleres son otras formas de estimulación cognitiva que contribuyen a un envejecimiento cerebral saludable y reducen las probabilidades de desarrollar la enfermedad.

Opciones naturales y complementarias

No hay evidencia científica sólida sobre el impacto de las plantas medicinales y los suplementos en la prevención del Alzheimer, aunque la Alzheimer's Research and Prevention Foundation señala que pueden usarse como complemento de la dieta: multivitamínicos con ácido fólico y vitamina C, ácidos grasos omega-3 y Acetil-L-Carnitina.

La meditación y el yoga también ayudan a controlar el estrés y la ansiedad. UCLA Health señala que el yoga puede mejorar la función cognitiva y la memoria en personas con riesgo de Alzheimer, restaurando vías neuronales y revirtiendo biomarcadores asociados al envejecimiento. 

Ejemplo de cómo prevenir el Alzheimer desde joven.

Prevención desde etapas tempranas

Las estrategias de prevención mencionadas no se aplican exclusivamente a personas mayores con riesgo de la enfermedad, sino que también sirven para tomar medidas desde temprano, incluso antes de que existan signos de deterioro cognitivo leve u otros síntomas, ya que sin intervención este puede progresar hasta un deterioro cognitivo grave.

Según Cleveland Clinic, al menos el 45 % de los casos de Alzheimer se podrían haber prevenido con hábitos saludables adoptados desde la juventud: cuidar la alimentación, hacer ejercicio con regularidad y evitar el consumo de alimentos procesados, alcohol y tabaco. 

Qué hacer si hay antecedentes familiares

Tener antecedentes familiares de Alzheimer incrementa el riesgo, por lo que conviene tomar medidas de prevención cuanto antes. En la mayoría de los casos la enfermedad no se hereda, pero para reducir las probabilidades ayuda mantener la mente activa, cuidar la higiene del sueño, hacer suficiente ejercicio y comer de forma saludable. 

Cuándo considerar una prueba genética 

La evaluación genética no se utiliza de forma rutinaria para diagnosticar o determinar el riesgo de Alzheimer, pero puede ser útil en algunos casos, sobre todo en personas jóvenes que presentan ciertos síntomas y tienen antecedentes de la enfermedad. Solo un neurólogo puede solicitar una prueba genética para estudiar los genes APP, PSEN1 y PSEN2. 

Ajustes de estilo de vida para mayor riesgo 

La única forma que tienen las personas con predisposición genética de reducir el riesgo de Alzheimer es realizar cambios en su estilo de vida, relacionados con la alimentación, la actividad física y la estimulación cognitiva que mencionamos a lo largo de este artículo. 

En definitiva

No se puede asegurar al cien por ciento la prevención del Alzheimer, pero realizar algunos cambios puede disminuir drásticamente las probabilidades de padecer esta enfermedad. Vale destacar que estas medidas no representan ninguna dificultad, sino que pueden contribuir, en general, a que las personas tengan una vida más saludable.