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Dormir bien es esencial para la salud y el bienestar, pero a muchas personas les cuesta conciliar el sueño o mantenerse dormidas durante la noche. Una revisión de la Universidad Católica de Cuenca señala que el insomnio es común entre los adultos mayores, a quienes afecta en un 50 % de los casos, con consecuencias como disminución de la capacidad física y problemas de atención.
Por fortuna, existen técnicas para dormir sencillas y eficaces que ayudan a relajar la mente y el cuerpo para mejorar la calidad del sueño. A continuación, se explican algunas de ellas y cómo ponerlas en práctica.
ÍNDICE
Técnicas de relajación que ayudan a conciliar el sueño
El estrés, la ansiedad, el ruido, la luz y otros factores pueden interferir en el ciclo natural del sueño y dificultar el descanso. Las técnicas de relajación ayudan a reducir el estrés y la tensión, calmar el sistema nervioso y preparar el cuerpo para dormir; también mejoran el estado de ánimo, reducen la presión arterial y fortalecen el sistema inmunológico. Estas son algunas de las más recomendadas:
Respiración desde el diafragma
Consiste en respirar profundamente desde el diafragma, el músculo situado debajo de los pulmones, en lugar de hacerlo desde el pecho. Activa el sistema nervioso parasimpático (el modo de descanso) y reduce las hormonas del estrés. Para practicarla:
- Recuéstese boca arriba en una posición cómoda, con una mano sobre el pecho y otra sobre el abdomen.
- Inspire por la nariz durante 4 segundos y sienta cómo se eleva el abdomen.
- Aguante la respiración durante 2 segundos.
- Exhale por la boca durante 6 segundos y sienta cómo baja el abdomen.
- Repita el ciclo durante 10 minutos o hasta sentirse relajado.
Respiración 4-7-8
Esta técnica utiliza una proporción específica de inhalación, retención y exhalación para ralentizar el ritmo respiratorio y calmar la mente:
- Siéntese con la espalda recta o recuéstese boca arriba.
- Coloque la punta de la lengua detrás de los dientes frontales superiores.
- Exhale por completo por la boca con un silbido.
- Inspire por la nariz durante 4 segundos.
- Aguante la respiración durante 7 segundos.
- Exhale con fuerza por la boca durante 8 segundos.
- Repita el ciclo 4 veces o hasta relajarse.
Relajación muscular progresiva
Consiste en tensar y relajar distintos grupos musculares de forma sistemática, lo que libera la tensión física y el estrés mental. Para practicarla, recuéstese boca arriba con los ojos cerrados y empiece por los pies, tensándolos al máximo durante cinco segundos y relajándolos por completo. Continúe subiendo por las pantorrillas, los muslos, el abdomen, el pecho, los brazos, el cuello y la cara, repitiendo el mismo proceso en cada grupo muscular hasta llegar a la cabeza.
Visualización guiada
Consiste en usar la imaginación para crear una escena tranquila que distraiga de los pensamientos que mantienen a la persona despierta. Se recomienda usar una grabación de audio que guíe el ejercicio o, como alternativa, crear las propias imágenes según las preferencias personales: recostarse con los ojos cerrados, pensar en un lugar que transmita calma, como una playa o un bosque, e imaginar sus detalles con todos los sentidos, permaneciendo ahí el tiempo que se desee.
Sonidos relajantes
Si el entorno es ruidoso, escuchar música tranquila puede ayudar a crear un ambiente sereno, bloquear el ruido externo y establecer una rutina de sueño constante. Lo ideal es preparar una lista de reproducción de 15 a 20 minutos, el tiempo óptimo para conciliar el sueño, y reproducirla cada noche antes de acostarse.
Si la música no resulta útil, el ruido blanco es otra opción: un sonido que contiene todas las frecuencias a la misma intensidad y que enmascara otros ruidos, generando un fondo constante. Algunas personas lo consideran más eficaz que la música, ya que no tiene melodía ni letra que distraiga. Puede generarse con una máquina especializada o una aplicación en el celular.
Cómo preparar su dormitorio para dormir mejor
Una de las técnicas más importantes para dormir bien es asegurarse de que el dormitorio sea propicio para el descanso, ya que es el espacio donde el cuerpo y la mente se recuperan. Algunas recomendaciones para lograrlo:
- Apague las luces: la luz le indica al cerebro que debe mantenerse alerta. Use cortinas opacas o máscaras para dormir que bloqueen la luz externa, y evite dispositivos que emitan luz azul, como el celular o la televisión, antes de acostarse. Un estudio de la Escuela Superior Politécnica de Chimborazo (ESPOCH), realizado con 525 estudiantes de medicina, encontró una relación entre el uso intensivo del celular y una mayor severidad del insomnio, lo que resalta la importancia de reducir su uso antes de dormir.
Reduzca el ruido: utilice tapones para los oídos, un ventilador o música suave que ayude a relajarse, y evite contenidos que puedan excitar o estresar antes de dormir, como noticias o videojuegos.

- Regule la temperatura: la temperatura ideal para dormir se encuentra entre 15 y 19 grados centígrados. Use ventiladores, calefactores o mantas según sea necesario, y evite ropa demasiado ajustada o abrigada.
- Elija bien su cama: el colchón, la almohada y las sábanas deben ser cómodos y adecuados para su cuerpo y postura al dormir. También puede recurrir a aromaterapia, como aceite de lavanda, para crear un ambiente más relajante.
Si desea profundizar en estos hábitos, puede revisar nuestro artículo sobre higiene del sueño.
En resumen
Las técnicas para dormir son formas sencillas y eficaces de relajar la mente y el cuerpo para mejorar la calidad del sueño. Practicarlas con regularidad antes de acostarse, o siempre que existan problemas para dormir, ayuda a reducir el estrés y la ansiedad, calmar el sistema nervioso y preparar el cuerpo para un buen descanso nocturno.

Dormir las horas necesarias no solo es importante para la salud física, sino también para el bienestar mental y emocional. Poner en práctica estas técnicas cada noche puede marcar una diferencia notable en la calidad de vida.
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