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Síndrome de la mano ajena: ¿qué es y cuáles son sus síntomas?

Mujer con síndrome de mano ajena

Tiempo de lectura: 7 minutos

El síndrome de la mano ajena o mano extraña es una alteración neurológica que provoca que una de las manos actúe por sí sola, sin que la persona pueda controlarla de manera voluntaria. Aunque se han documentado pocos casos a nivel mundial, su impacto en la vida cotidiana de quienes lo padecen puede ser profundamente perturbador, afectando desde tareas simples hasta la independencia funcional.

En este artículo explicamos qué es el síndrome de la mano ajena, cuáles son sus posibles causas y cómo se manifiesta en quienes lo padecen. Además, comentamos los síntomas más comunes y los tratamientos disponibles para manejar esta condición. 

Causas del síndrome de la mano ajena

Cleveland Clinic habla sobre el síndrome de la mano ajena y resalta que se trata de una condición en la que la mano actúa de forma independiente, sin que la persona que la padece lo pueda controlar.

No es una afección común, y puede estar relacionada con otras condiciones, o aparecer después de una cirugía cerebral. Estas son algunas de las causas conocidas más importantes:

  • Tumores cerebrales.
  • Accidentes cerebrovasculares.
  • Aneurismas.
  • Daño cerebral debido a lesiones en el cuerpo calloso del cerebro, la región parietal o la región frontal.
  • El síndrome de Parry-Romberg.
  • La enfermedad de Creutzfeldt-Jakob.
  • Algunas variantes atípicas de la enfermedad de Parkinson.
  • Otras enfermedades neurodegenerativas.

Esto no quiere decir que cualquier persona que se someta a una cirugía cerebral o que padezca de las enfermedades que recién comentamos desarrolle necesariamente el síndrome de mano ajena. Las investigaciones sobre el tema son muy limitadas aún, y hace falta estudiar mejor qué es lo que sucede a nivel neurológico y cuáles son las causas exactas. 

Subtipos de síndrome de la mano ajena

Debido a que las personas lo pueden experimentar de diferentes formas, el síndrome de mano ajena se clasifica en al menos cinco tipos o subtipos. El artículo de Cleveland Clinic que citamos antes lo explica muy bien, y señala que se clasifican de la siguiente manera:

  • Dispraxia diagnóstica o conflicto intermanual: es el tipo de síndrome en el que una de las manos actúa de forma independiente a la otra.
  • Síndrome de mano extraña: se presenta cuando las personas sienten que su mano no es suya.
  • Síndrome de mano anárquica: es cuando la mano realiza tareas que la persona no puede controlar.
  • Mano supernumeraria: las personas que tienen este subtipo del síndrome de mano extraña sienten que tienen una extremidad de más.
  • Mano que levita: tal y como se puede deducir de su nombre, es cuando la mano se levanta por cuenta propia sin que la persona la controle.

De manera general, todos estos subtipos hacen referencia a la falta de control de mano, solo que con algunas particularidades en cómo se manifiesta. Un artículo titulado The alien hand syndrome, publicado en National Library of Medicine, señala que lo más importante es tener en cuenta que en cualquiera de los casos, se presenta actividad motora involuntaria y la sensación de que la mano tiene voluntad propia. 

Persona joven con síndrome de mano ajena

Síntomas y diagnóstico del síndrome de la mano ajena

Para hablar de los síntomas y el diagnóstico del síndrome de la mano ajena tomamos como referencia un artículo de Healthline, en el que se explica que la señal más clara de este padecimiento es la incapacidad de controlar la mano cuando ésta actúa de forma independiente. La mano afectada puede moverse de forma involuntaria y realizar acciones dirigidas a un objetivo, sin que la persona pueda intervenir.

En algunas ocasiones, la mano sobre la que no se tiene control puede sujetarse de objetos o incluso, en los casos más extremos, tratar de asfixiar a la persona, quien debe recurrir a su otra mano para poder liberarse.

Debido a que se trata de un trastorno neurológico que no tiene un componente psiquiátrico, su diagnóstico puede llegar a ser complejo. Sin embargo, un especialista lo puede hacer a través de la observación durante un examen físico.

A diferencia de condiciones como el deterioro cognitivo leve, no existen pruebas específicas para el síndrome de mano ajena. En todo caso, el médico puede solicitar una resonancia magnética para evaluar si hay daños en el cerebro, pero el diagnóstico está sujeto a su criterio y a los síntomas que observe.

Para complementar y profundizar en algunas de las causas que mencionamos antes, recomendamos leer uno de nuestros artículos, en el que hablamos de los síntomas de Parkinson

Tratamiento del síndrome de la mano ajena

Los especialistas de WebMD resaltan que, así como no se pueden determinar sus causas y no hay métodos específicos para realizar el diagnóstico de este síndrome, tampoco hay tratamientos que puedan ayudar a controlarlo. Los resultados de los tratamientos que suelen recomendar los médicos son anecdóticos, y no hay evidencia de que de verdad funcionen.

De cualquier manera, estas son algunas de las alternativas que se recomiendan para controlar las complicaciones físicas y psicológicas asociadas al síndrome de mano ajena:

  • Terapia cognitivo conductual: este tipo de terapia no se usa para obtener control sobre la mano, sino para superar los problemas emocionales que se pueden derivar de padecer el síndrome.
  • Ocupar la mano o distraerla con tareas sencillas: algunas personas señalan que han podido evitar que la mano se descontrole haciendo pequeñas tareas con la que pueden distraerla, como sostener una revista, por ejemplo.
  • Uso de medicamentos como el Clonazepam: en algunos casos, se ha reportado que este fármaco ha reducido una gran parte de los síntomas en los pacientes. Sin embargo, es importante aclarar que se debe usar bajo recomendación y supervisión de un profesional de la salud.
  • Aplicaciones de inyecciones de toxina botulínica: algunas personas también han reportado que este tipo de inyecciones les han permitido controlar los síntomas.

De cualquier manera, ya sea que se trate de ejercicios mentales o del consumo de medicamentos específicos, el tratamiento debe partir de la recomendación de un experto. Este artículo cumple con un propósito estrictamente educativo e informativo, y no reemplaza de ninguna manera la opinión que pueda tener un médico sobre los tratamientos para el síndrome de mano ajena.

Nuestro artículo sobre ansiedad y alcohol es clave para entender por qué las personas que padecen de trastornos neurológicos o trastornos del estado de ánimo deben abstenerse de consumir bebidas alcohólicas, por lo que recomendamos su lectura. 

Médico revisa a mujer con síndrome de mano ajena

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Ejemplos en medios de comunicación

Aunque se trata de un síndrome poco común, o extraño, en opinión de algunos especialistas, los síntomas del síndrome de mano extraña se han representado de forma cultural a lo largo del tiempo en series y películas. En este tipo de producciones, alguno de los personajes pierde el control de su mano, que realiza algunas acciones por cuenta propia.

Por lo general aparece en contenido de comedia, pero hay que aclarar que se trata de una condición que afecta severa y significativamente el bienestar y la calidad de vida de las personas, sobre todo porque les impide llevar a cabo sus actividades de forma normal. En muchos casos es un motivo de inseguridad que tiene implicaciones importantes para la salud mental.

Recomendamos a las personas que padecen del síndrome de mano ajena y que nos están leyendo, que le den un vistazo a nuestro artículo sobre cómo mejorar la autoestima

Impacto en la vida diaria

Al igual que sucede con algunas enfermedades mentales comunes, el síndrome de mano ajena afecta profundamente a quienes lo padecen, y dificultan prácticamente cualquier actividad que lleven a cabo.

Las personas con este síndrome pueden experimentar situaciones en las que su mano realiza movimientos no deseados o incluso contradictorios con su intención consciente, como desabotonar una camisa que acaban de abotonar, arrojar objetos sin motivo o interferir con la otra mano durante tareas cotidianas. Esta falta de control puede resultar extremadamente frustrante, generar sentimientos de vergüenza o aislamiento social, e incluso llevar a evitar actividades públicas o laborales por temor a episodios incontrolables.

Además, vivir con una parte del cuerpo que parece tener voluntad propia puede derivar en ansiedad, miedo e inseguridad constante. En algunos casos, los pacientes desarrollan mecanismos de adaptación, como sujetar la mano “ajena” con la otra, o pedir ayuda para inmovilizarla, lo que evidencia la carga física y psicológica que esta condición impone.

Antes de avanzar al último punto de este artículo, recomendamos leer nuestra publicación del trastorno límite de la personalidad, una afección que también produce síntomas de malestar en quienes lo padecen, pero que se puede controlar con el tratamiento adecuado. 

Perspectivas futuras y avances en la investigación

El síndrome de mano ajena se registró por primera vez en el año 1909, y desde entonces se han realizado innumerables estudios para entender por qué sucede y qué tratamientos se pueden utilizar para revertir sus efectos. Sin embargo, hasta el momento no se conoce una cura para esta afección, y ninguno de los tratamientos recomendados ha demostrado ser realmente efectivo.

Es importante seguir haciendo investigaciones sobre el tema, ya que entender lo que hay detrás de ella podría no solo ayudar a encontrar mejores tratamientos para el síndrome de la mano ajena, sino también aportar información valiosa sobre otras enfermedades neurológicas.